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Opinión

La Fuerza Pública como valor irrestricto de la democracia y la sociedad

Redacción Enfoque

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Por: Julián Betancourt Nieto – Exmilitar, exsecretario General Concejo Municipal de Cunday, Analista Político y columnista.

La semana pasada, UN soldado del Ejército en hechos que son materia de investigación disparó su arma de dotación causando la muerte a Juliana Giraldo Diaz en el Departamento del Cauca, otro hecho nefasto si se tiene en cuenta que el país aun no salía de las criticas a la Policía Nacional por la muerte del estudiante de Derecho Javier Ordoñez en la ciudad de Bogotá; un golpe fuerte al prestigio de estas dos instituciones que ahora¸ enfrentan rechazo, criticas y ataques de un sector de la sociedad y por la misma línea han servido para alimentar discursos incendiarios como caballo de batalla político desde el Congreso de la República.

Y aunque los hechos ocurridos, no se pueden desconocer y quedaran en la memoria de los Colombianos, también nos queda la imagen de la familia de Juliana Giraldo en medio de su dolor, pidiendo al país  no ensañarse contra la Fuerza Pública en un acto de valor y verdadero perdón, tal vez, esto evitó que no se presentaran hechos de destrucción como los sucedidos horas después del asesinato de Javier Ordoñez, y que se siguiera pensando en propuestas descontextualizadas como  la de acabar el ESMAD, esto nos hace recordar que con todo y sus defectos es la Fuerza Pública la que garantiza la seguridad de todos y en todo el territorio nacional, seguridad que define la democracia, la misma que nos recuerda el respeto por las instituciones.

Es el Ejército Nacional y la Policía, quienes más han aportado al proceso de construcción de la nación, y también es cierto que han existido momentos donde estas dos grandes instituciones han tenido, y tendrán que reconocer sus errores, replantearse y repensarse para continuar adelante con una transformación que las lleve a ser mejores, pues al fin y al cabo están compuestas por seres humanos, como usted o como yo, con problemas financieros, familiares, deudas en bancos y presiones sociales, es este el llamado que como sociedad debemos exigir en el contexto democrático a la Fuerza Pública, transformación, así lo hizo la policía tras el conflicto político del siglo pasado cuando del Ministerio del Interior paso al Ministerio de defensa: es hora de volver a transformarse.

Pero exigir exageradamente que se acabe el ESMAD, u otras peticiones no son mas que retorica que subayase como herramienta política de aquellos sectores que aprovechan la coyuntura de una sociedad inconforme y enfrentada entre sí, con falta de oportunidades para los jóvenes, sin dejar a un lado la pobreza de muchos colombianos, herramienta política con fines electorales.

Me preguntaban – ¿Julian el Ejercito es asesino? Y sinceramente yo no pienso eso, soy de los que no generalizo, fui militar, y portando el uniforme no me hice asesino, ni soy asesino, jamás pensé en matar a alguien que pensara diferente, compartí con muchos seres humanos que hoy aun son militares, ciudadanos como ustedes o como yo, con una calidad humana impresionante con arrojo y convicción de darlo todo por un país mejor, con sueños y anhelos de sacar a sus familias adelante, ¡no asesinos!. Hoy la polarización a la que nos han sumido lideres políticos por tener ventaja electoral nos ha llevado a enfrentarnos como enemigos, sociedad VS Fuerza Pública, ¿debe ser esto así? O debemos mas bien construir una sociedad enmarcada en un contexto democrático, una sociedad en la que entendamos que tenemos diferencias que pueden ser conciliadas y respetadas.

¿Debe reestructurarse la Fuerza Pública? Claro que lo debe hacer, pero no porque sean asesinos, si no para ser instituciones mas capacitadas, enmarcadas en la profesionalización de sus miembros que enmiende y dirija sus líneas de acción basadas en el respeto por la legalidad, los Derechos Humanos y la consolidación de la democracia, legalidad a la que también estamos llamados a cumplir los ciudadanos en el marco del respeto por las Instituciones.