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Opinión

La Construcción de la Democracia cómo tarea de la juventud del Bicentenario

Edson Daniel Restrepo - Director Enfoque

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Por: Cristian Raúl Varón

El maestro Carlos Gaviria Díaz decía: “Cuando uno es un verdadero demócrata y piensa que lo que hay que hacer es construir la democracia, lo que tiene que construir es el sujeto de la democracia: el pueblo, una comunidad pensante, consciente y conviviente”

En un país como Colombia hablar de democracia, alternativa, cambio y política es una vía directa a que te tachen de “guerrillero, izquierdoso, comunista, etc”, varios dirigentes políticos que ha parido este país se han atrevido a hablar sobre estos temas y fue una vía directa a ser asesinados por las oscuras manos de personajes que a diario salen a rasgasen las vestiduras declarando ante la palestra pública que son fieles promotores de los derechos humanos y la democracia del país, pero la triste realidad es que son ellos los principales incitadores a la violencia.

Algunos dirigentes asesinados en Colombia:

  • Jorge Eliecer Gaitán, asesinado en 1948.
  • Jaime Pardo Leal, asesinado en 1986.
  • Luis Carlos Galán Sarmiento, asesinado en 1989
  • Bernardo Jaramillo Ossa, asesinado en 1990.
  • Carlos Pizarro, asesinado en 1990
  • Manuel Cepeda Vargas, asesinado en 1994

No solo ellos han muerto por querer un mejor país, a lo corrido del año según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) han sido asesinados 72 líderes sociales y defensores de Derechos Humanos, llegando a la conclusión de que hablar de democracia y derechos humanos en el país es un riesgo de vida que se corre en este sistema hegemónico patriarcal.

Pero no podemos desfallecer en el sueño de vivir en un país donde haya paz, desarrollo, inclusión social y pensamientos divergentes, es aquí y ahora en donde debemos de tomar las palabras del Maestro CARLOS GAVIRIA DIAZ para actuar en el cambio, llegarle a la ciudadanía con acciones pedagógicas y se eduquen para empezar a construir democracia y que  no se elijan a candidatos con discursos insurreccionales y corruptos que tienen secuestrado el Estado, dejar a un lado el juego de la política del hambre y ver el bien común para todos.

Sigamos siendo la esperanza porque Colombia pide a gritos un cambio y las juventudes salen a las calles a gritar su inconformismo, porque le tenemos una deuda histórica a esta nación resiliente y soñadora.