Connect with us

Opinión

OPINIÓN – ESTRATEGIA POLÍTICA (2020-2023) “PLAN AVISPA” UNA CULPA COMPARTIDA

Edson Daniel Restrepo - Director Enfoque

Published

on

Pauta Predial

“No hay que polarizar y estigmatizar solamente a los candidatos, los electores también tenemos la culpa”.

Columnista invitado: Jhon Robledo

Ibagué, en los últimos 30 años, ha estado subsumida por la corrupción, por el desempleo, la inseguridad, la decadencia social, cultural y económica, la herencia sucesora de los partidos políticos tradicionales y movimientos, coaliciones, alianzas del bipartidismo y neo- bipartidismo.

Hagamos memoria, en el primer decenio entre los años 1988 a 1998, antes de la constitución de 1991, los alcaldes”, administradores del palacio Municipal de Ibagué”, e incluso del palacio del “Mango”, han incidido en cambios significativos políticos a nivel Departamental y Municipal,  gracias a la vehemencia del expresidente BELISARIO BETANCOURTH (1982 – 1986) donde se desarrolló la descentralización administrativa del estado, Mediante la Ley No. 78 de 1986 sobre la Elección Popular de Alcaldes, se les entregó a los “ciudadanos” de los municipios la potestad de elegir a sus autoridades locales, democratizando la vida política de las localidades. “Ahí nace la corrupción”. Donde los gobernadores, alcaldes y demás funcionarios locales o regionales, eran elegidos mediante mecanismos clientelistas.

Con el Acto Legislativo Número 1 de 1986 y la Ley Reglamentaria de la Elección Popular de Alcaldes. En el acto legislativo dispone que “Todos los ciudadanos eligen directamente Presidente de la República, senadores, representantes, diputados, consejeros intendenciales y comisariales, alcaldes y concejales municipales y del Distrito Especial” , y que “En todo municipio habrá un alcalde que será jefe de la administración municipal” , elegido para un período de dos años; sin que pueda ser reelegido para el siguiente período (art. 2 y 3). (Gaceta revista No. 031 de 1987).

En Ibagué, el partido liberal fue el que presentó más candidatos a la contienda electoral, participando con cuatro: Armando Gutiérrez Quintero del Liberalismo Oficial como liberal santofimista; Augusto Trujillo Muñoz del Movimiento de Integración Cívico Liberal; Diego Augusto Leyva Samper del Frente Liberal o Nuevo Liberalismo, y Alfonso Polanco del Movimiento Liberal Inconforme.

Armando Gutiérrez Quintero salió elegido como alcalde de Ibagué con 24.877 votos, equivalente al 47.6% de la votación total.

El partido conservador presentó como candidato oficial a Adriano Tribín Piedrahita, el cual obtuvo una votación minoritaria frente a Francisco Peñaloza Castro, también conservador, quien se presentó como Movimiento Cívico Pro-alcalde.

Tribín Piedrahita obtuvo 3.935 votos, es decir, el 7.5% del total. (GONZALEZ, Fernán et al. Modernidad, democracia y partidos políticos. Santafé de Bogotá: FIDEC y FESCOL, 1993)

Ibagué ha sido por tradición una ciudad de mayorías liberales y en la última década anterior a la elección popular de alcaldes, un claro fortín político del santofimismo, lo que permitió que la primera elección popular de alcaldes, la ganara sin dificultad su candidato “Armando Gutiérrez Quintero”, quien tomó posesión como alcalde de Ibagué el 1º de junio de 1988. Pero  el movimiento “cívico” de origen conservador, produjo ciertas fisuras políticas al sistema bipartidista local. En el período inmediatamente anterior a la primera elección popular de alcalde en Ibagué, las principales tendencias o movimientos políticos dentro del partido liberal eran: el santofimismo de Alberto Santofimio Botero, el jaramillismo de Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez y el Nuevo Liberalismo de Luis Carlos Galán Sarmiento. En el partido conservador los principales eran: el angulismo de Guillermo Angulo Gómez, el pavismo de Jaime Pava Navarro y el neirismo de Maximiliano Neira Lamus. Con relación a los partidos de izquierda los más importantes eran: la Unión Patriótica y el Movimiento Amplio y Democrático. (Cortés 1999, Régimen Político)

“Seguimos en las mismas y no aprendemos, eligiendo a los mismos con las mismas, un clientelismo de favores y adeptos políticos como gamonales de un solo circo; la misma colcha con los mismos retazos”.

En fin, hoy en día en  Ibagué, y de forma paulatina se ha perdido la credibilidad de los partidos tradicionales, (Liberales, Conservadores (Bipartidismo) y movimientos adyacentes a ellos – Barretistas – Jaramillistas – Martiniztas – Garcistas – Ramiriztas – Boteristas – Rodriguiztas – Ferristas – Cruciztas – (Neobipartidismo)  entre otros, que en sí, son los mismos partidos tradicionales) y que han obligado, a que los caciques políticos emplearan como proyecto electoral, la táctica del fraccionamiento a través del famoso plan “avispa”, como mecanismo político perverso, para mantener un electorado, concluyendo que, seriamos entonces, su gran colmena, de “Zánganos y Obreras”.

Es conveniente analizar  y concluir que solo “una administración municipal” ha logrado la contribución y la renovación de la burocracia local. El ex alcalde  y ex gobernador Francisco Peñaloza (q.e.p.d.) como muchos lo recordamos a “don pachito, simpático, que con sus canas , experiencia y academia”, aplico medidas de ajuste económico y realizo obras de inversión social, mediante la cual, impulsó el proceso de modernización de la ciudad, hasta el punto que la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), seleccionó a Ibagué como ciudad piloto para el desarrollo y a su vez, la administración de Peñaloza se convirtió en ejemplo de gestión municipal  a nivel nacional. (https://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Pe%C3%B1aloza).

Por todo lo anterior, no sigamos siendo los “ZANGANOS Y OBREROS DE UNA MISMA COLMENA, abramos los ojos, miremos la historia, démosle la oportunidad a un candidato que no esté contaminado por las esferas bipartidistas del antaño politiquero, que ha subyugado los ibaguereños por más de treinta años”.

Por eso este 27 de octubre hay que votar por un candidato libre de investigaciones, y pecado jurídico, Transparente, ético y moral, comprometido con la comunidad. Y como decían mis ancestros “las canas son consideradas como un símbolo de sabiduría, experiencia y cordura, No son mitos de vejez”.

Periodista del ámbito político administrativo y regional, con experiencia en diferentes medios de comunicación, director de Enfoque.