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Opinión

Enfermedad de los implantes mamarios: ¿Salud por vanidad?, ¿Mito o realidad?

Redacción Enfoque

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Por: Diana María Castillo

Qué tan cierto es que “La enfermedad de los implantes mamarios es la enfermedad dónde las famosas se explantan por moda”. Mi nombre es Diana María Castillo Trujillo y estoy sufriendo del síndrome de Asía por mis implantes mamarios; y no, no soy famosa.

A los 19 años ¿Tu cómo ves la vida?… La mía en ese entonces, con un par de tetas, que me causarían mayor seguridad. Jamás me imaginé todo el infierno que iba a pasar por “mi alter ego”, hasta perder poco a poco mi salud. Mi vida se fue apagando, perdí mi norte y sentido a la vida, porque sin duda, la Diana con tetas, era un sepulcro blanqueado.

Recuerdo mucho una frase de mi mamá en dónde decía “mi hija se ha empezado a apagar, poco a poco como una velita”, y así fue.

Nací en una familia paisa, dónde las buenas costumbres y tradiciones de nuestros ancestros, primaban por encima de todo. Fui una niña alegre, amada, pero llena de inseguridades; siempre creí que el camino seguro que los demás “me aceptaran”, era esa cirugía.

Ser “flaca y con curvas”, era fundamental, y para lograrlo tenía que hacerlo por medio de una cirugía “tienes una cara bonita, pero te faltan bobies, baja de peso”, y palabras de ese estilo, escuchaba muchas veces. Desde el día uno que me puse los implantes, mi cuerpo los rechazo, tuve en dos ocasiones contractura capsular grado cuatro, muy dolorosa y se trata básicamente que tu cuerpo se alerta al ingresar un cuerpo extraño y forma una bolsa que recubre tus implantes para aislarlos y protegerlo. Tiempo después, los cambie a “texturizados”, porque eran la machera china y no se encapsulaban, pero ahí empeoró mi salud; se activo de manera más agresiva en mi cuerpo, el síndrome de Asía y ahí, entré en declive.

Pero ¿qué es el síndrome de Asía?; por sus siglas en inglés se refiere a una respuesta inflamatoria inmune, inducida por adyuvantes; palabras más, palabras menos, tu sistema inmunológico reacciona mal a un cuerpo extraño, colapsándolo y generando distintas enfermedades que se desarrollan de manera sistemática “Los efectos adversos de los adyuvantes en humanos se relacionan en ocasiones con manifestaciones autoinmunes o autoinflamatorias, por lo que en 2011, Shoenfeld y AgmonLevin describieron el síndrome autoinmune/inflamatorio inducido por adyuvantes (ASIA por sus siglas en inglés) como un conjunto de condiciones que son el resultado de una respuesta inmune hiperactiva a los adyuvantes”.

Esta enfermedad ha causado mucha controversia, incluso al punto de recibir fuertes críticas a quienes decidieron “explantarse”, término médico que se utiliza para sacar los implantes del cuerpo. Las famosas son las que más han sentido el peso, por ser una voz latente a muchas mujeres que están en el anonimato, necesitan que las escuchen y ayuden ante una enfermedad huérfana; la enfermedad de los implantes mamarios o BII (Breast Implant Illness) en inglés, y no, no lo hacen por moda, lo hacen por que son seres humanos que también se enferman, sienten y sufren, se llama sororidad.

En facebook, Nicole Daruda decidió abrir un grupo de apoyo e información acerca de esta enfermedad dónde ya cuenta con más de 127 mil mujeres de todo el mundo, día a día, contando sus historias; mujeres con linfoma anaplastico de células grandes que es causado por los implantes texturizados y ya han sido prohibidos en Canadá, Australia y Francia.

Todas narran en estos grupos, como el que está en español en facebook “enfermedad de implantes mamarios latinoamérica”, que cuenta con más de nueve mil mujeres, entre esas, yo. Todas llegan a la conclusión que sus implantes a partir que decidieron operarse, las enfermaron y me incluyo. Pero, hablemos de los síntomas asociados a esta enfermedad y porque se refiere al síndrome de Asía.

Los síntomas más comunes y que coinciden con todas las mujeres son:

– Dolores fuertes de cabeza a repetición

– Daño cognitivo, pérdida de memoria y niebla mental

– Lupus

– Esclerosis múltiple

– Linfoma anaplastico de células grandes, que es un cáncer del sistema inmunológico y se presenta con seromas y líquidos en sus pechos y ha matado a varias mujeres

– Fibromialgia

– Alzahimer

– Pérdida de cabello

– Depresión

– Dolor en las articulaciones

– Tiroides de hashimoto

– Sobrepeso

– Asma

– Infecciones crónicas de todo tipo (urinarias, de garganta, bronquitis, neumonía)

– Dificultad al respirar

– Inflamación crónica generalizada (en todo el cuerpo)

– Cistitis

– Ataques de pánico, y muchos más

¿Qué puedo decir de todo esto?; que no es un tema de vanidad, es un tema de salud pública dónde médicos y pacientes deben informarse porque es real, esta enfermedad es más que real, lo viví, lo padecí, lo sigo padeciendo y recuperándome; enfermedad que médicos ya están empezando a creer en ella; mi médico urólogo ya me remitió al reumatólogo por síndrome de Asía asociado con los implantes, y además ya la FDA, con la ayuda del Dr ARTHUR BRAWER, confirmaron y relacionaron con esta patología, más de 65 síntomas, dónde muchos de ellos me acompañaron por años, arruinando mi vida, mi salud, mis sueños y los de mi familia. Aún tengo muchos, me falta mucho camino de sanción por recorrer.

El Dr Víctor Urzola de Costa Rica, ha realizado más de 400 explantes a mujeres de todo el mundo, afirmando que a esta enfermedad la sigue estudiando y que con la ayuda de un reumatólogo, asociaron que las prótesis de silicona no son de por vida (estudio realizado en el año 1997 por la Dra Lu-Jean Fen), se desgastan con el calor corporal degradándose y las partículas que suelta ese material que está hecho (de silicona), migra por todo el cuerpo, ingresando a las células hasta la mitocondria, dañándolas y dañando los órganos, “los implantes mamarios tienen metales pesados, carcinogénicos, citotóxicos, neurotoxicos en su funda de silicona, la cual migra dañando nuestro sistema inmunológico, causando inmunodeficiencia, infecciones bacterianas y fungicas que producen biotoxinas que cargan nuestro cuerpo”, los implantes no son biocompatibles con el cuerpo, son biotolerables.

Médicos como el Dr Buenrostro, Dr Jae Chun, Víctor Urzola, Dr Rankin, entre otros muchos, creen en la enfermedad de los implantes mamarios, y muchos de ellos aseguran que jamás volverían a implantar por el daño que causa a largo, mediano y corto plazo la silicona.

No se sabe a ciencia cierta si todas las mujeres con implantes mamarios y de cola, puedan padecer esta enfermedad, sabemos de casos de muchas que empezaron a notar cambios en su salud años después; otras de inmediato y otras jamás. En mi caso particular, padecí de muchos síntomas, aún batallo con las secuelas que 19 años de “esas bolsas tóxicas” que estuvieron encima de mis pulmones y corazón, secuelas terribles que dejaron en mi cuerpo.

Debo aclarar que en esta columna, no pretendo señalar, atacar o satanizar la cirugía plástica, menos desacreditar a los médicos; la idea es concientizar de los posibles riesgos y daños que puede causar algo foráneo al cuerpo, que en mi opinión personal, tarde o temprano termina haciendo estragos queramos o no, y NO estoy de acuerdo bajo ninguna circunstancia con esta cirugía en particular, por mi experiencia y porque muchas de mis amigas, están muriendo por culpa que esto les causo y por eso quiero contar mi historia e informar acerca de este tema.

La parte buena de todo esto es que, con la extracción de los implantes, a quienes les esté causando molestias y las esté enfermando, en el mayor de los casos (no en todos), les ayuda en un porcentaje alto a mejorar sus síntomas; el nombre de esta cirugía se llama “capsulectomia en bloque”, el cual es fundamental retirar los implantes con todo y cápsula, porque ellas albergan los residuos de silicona, metales y pueden seguir enfermando. Tengo casos de amigas que no fueron explantadas de manera correcta, y siguen enfermas. Quiero aclarar que mis implantes no estaban rotos, estaban perfectos, y aún así, me enfermaron al punto de estar entre la vida y la muerte. Con mi cirugía de remoción de implantes, volví a vivir y he mejorado bastante.

Por mi parte, sigo recuperándome de esta dura experiencia que me formo como persona y ser humano, me hizo más empatica, más valiente, la cual solo intento aprender lo mejor de esta dolorosa experiencia, que me ha dejado grandes amigas, enseñanzas y un deseo inmenso de ayudar a miles de mujeres allá afuera que llevan años yendo a mil especialistas como yo y jamás recibieron o aún no reciben un diagnóstico; la idea es salvar vidas y generar conciencia de amor y aceptación, amor propio es diferente al ego, y como dice mi mejor amigo Will Ariza: belleza es salud.

Agradezco infinito a mi familia, a mis tías, tíos, primos; a Will, Juan Pablo, Fernando, Javier, Holman, Víctor y demás amigos y amigas, conocidos y desconocidos por sus buenos deseos, acompañamiento y oraciones; a mis colegas Rodrigo, Daniel, Camila, Mauricio y Alexandra Saavedra y Alexandra Ospina, que me han apoyado en este camino; a mi médico el Dr Cesar Edwin Martínez Correa que me salvo la vida, al Dr Fabio Campo que se ofreció operarme sin costo; pero sobre todo, a Dios, porque mi vida se la debo a EL; mi vida es un milagro, sigo viva de milagro.

Esta columna va dedicada a mi mamá, a mi hija, a mis Poquedias, y cada una de las mujeres que como yo, están padeciendo o han padecido esta dura enfermedad; a mis amigas Angie Moncayo, Monica, Luisa, Vicky, Denisse, Marcela, Katherine, Xime, Ivette, Maria, Beatriz, Liliana, y a todas mis niñas del grupo de apoyo en WhatsApp (…) las quiero con todo mi corazón.