Connect with us

Opinión

EL NARANJAL POLÍTICO

Edson Daniel Restrepo - Director Enfoque

Published

on

Pauta Predial

“No hay que confundir la Economía Naranja, con un Juguito de Naranja”

Por: Jhon Robledo

El Ministerio del comercio, en cabeza de los expresidentes de Colombia (César Augusto Gaviria Trujillo (1990 – 1994) – Ernesto Samper Pizano (1994 – 1998) -Andrés Pastrana Arango (1998 – 2002) – Álvaro Uribe Vélez (2002 – 2010) -, han sido los artífices de la famosa “Economía Naranja”, todos con una incidencia en la sanción de diferentes leyes, en pro de administrar y gestionar el aprovechamiento y profundización de acuerdos comerciales y de inversión, así como las relaciones comerciales, bilaterales, regionales y multilaterales de Colombia, con el exterior.

Pero ahí no para el cuento, Muchos han contextualizado que la “Economía Naranja” es la “muerte comercial” de los productores Nacionales, Regionales, Departamentales y hasta  Locales, por las importaciones de otros productos… Y puede ser cierto… Pero la culpa no es del Tratado de Libre Comercio (TLC), ni mucho menos de los gobiernos de turno, ni de los diferentes acuerdos comerciales, arancelarios, suscritos entre Colombia con Estados Unidos, Chile, Venezuela, Perú, México, China, Corea, entre otros países aliados. La culpa es del productor…Y miremos porque?

Una empresa Nacional Colombiana, produce cierta cantidad de productos,  quiere exportarlos a algún país, según el acuerdo del TLC colombiano con otros países aliados, lo cual es muy “rentable”, por cuanto a que, la tasa arancelaria es muy baja, generando una buena rentabilidad interna al productor, pero el problema es que, ese productor nacional, exporta su mejor producto y de alta calidad, mientras que, el defectuoso, el mal presentado, de baja calidad, lo deja en el Estado Colombiano…ahí entra el gran pecado (la ambición) y después se queja que su producto, en el mercado interno nacional, no puede competir con productos importados…”Pues lógico”…está atentando con el “bolsillo” de la población colombiana y el PIB “Producto Interno Bruto” que es el valor monetario de todos los bienes y servicios producidos en una determinada región, durante un período determinado,…y me cuestiono?… un producto Colombiano , de baja calidad, con precios elevados, difícilmente compite con productos extranjeros. A esto se suma la ineficacia del aprovechamiento del producto.

Por todo esto, El gobierno nacional, nos da la herramienta de la “valoración económica” no “cuantitativa” sino “cualitativa”, de producir un buen “jugo de naranja”, de alta calidad, con productos internos, competitivos, accesibles al mercado interno, pero sin detrimento del PIB, que este último, los productores, no lo ven como “ganancia” sino como “perdida”; Porque el producto final, es más valorado en dólares que en pesos (cuantitativo). Verbigracia (Colombia productor del mejor café del mundo y a nivel nacional es el grano más “caro”, que en otros países).

A lo anterior, existe una estrategia “Multipolaridad” que solo un candidato a la alcaldía de Ibagué, que en su programa de gobierno lo implementará como alcalde (2020-2023), por ser garante y miembro de la Asociación para el Desarrollo del Tolima (ADT) y los diferentes fondos y gremios adscritos a la Cámara de Comercio, que con su experiencia comprobada y no politiquera, hace enfasis, en la utilización del desarrollo económico, político y social, producto de una globalización económica, con el restablecimiento de la confianza productora regional ( urbana y rural), empleo y culturización, frente a la economía colombiana, en  las exportaciones e importaciones, mano de obra, educación, empleo, entre otras, que seguramente sacarían a Ibagué del subdesarrollo.

Por eso y como siempre, invito este 27 de octubre, volcarnos a las urnas y dar un voto de confianza y elegir al alcalde de Ibagué (2020-2023), a una persona ibaguereña, no a un partido político, una persona comprometida, sin corrupción e investigaciones ni pecados jurídicos, sin contaminación política, que sea ético, moral, académico, de la generación L, que representa el bienestar privado en lo público, con miras al desarrollo despolarizado de un partido político.