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Opinión

CRISIS EXISTENCIALES

Redacción Enfoque

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Por: Juan Pablo Manjarres Varón

Dicen que los jóvenes no tenemos motivo para estar deprimidos, que no existen cargas en nuestras vidas; pero, se olvidan que en la adolescencia comienza todo el embolate con la vaina de las crisis existenciales, el que hacer con nuestras vidas, inseguridades, rupturas amorosas, apegos emocionales, entre otras variables, causales de una carga que comienza en la adolescencia y que muchas veces se ignora.

Las crisis existenciales son aquellos momentos en los que nos sentimos los seres más despreciables e inútiles del mundo. Este tiempo de crisis comienza normalmente luego de los 13 años, lo curioso es que este lapso de crisis llega para quedarse un buen tiempo en nuestras vidas; muchas veces, si estas crisis no son bien llevadas pueden terminar en suicidio, una problemática que en los últimos años hemos visto con gran preocupación.

Debemos entender que los jóvenes no somos seres indolentes, no nos pueden clasificar de acuerdo a etiquetas, tampoco se puede decir que por el hecho de ser joven no se conoce de nada y que nuestra opinión vale un pepino, porque no es así.

Ya captando que los jóvenes sentimos, podemos retomar el tema de las crisis existenciales, esto se ve ligado a la autoestima; aceptando que posee variables, tiene 4 divisiones las cuales se pueden clasificar en: Estudio, amor, quehaceres y familia. Hay que tener presente que en donde una de estas divisiones falle nos vemos jodidos, porque se viene abajo todo; por ejemplo, si tenemos un declive en el entorno familiar, obviamente nuestra autoestima estará agrietada y generará un desbalance en el sector académico.

Las crisis existenciales se adhieren a la pregunta “¿Qué voy a hacer con mi vida?” Puesto que al comenzar la preocupación por el futuro y teniendo un sistema educativo el cual no busca la potencialización de las habilidades, es imposible no alarmarse por el desempeño en el mañana puesto que se sabe que los pelados estamos despertando y lo que más buscaremos será estabilidad.

Ahora, parce. Sumercé que está leyendo esto déjeme decirle que, si no ha experimentado una crisis, fijo en algún momento le llegará ese escenario. Pero le vengo a dar un par de consejos.

  1. No crea que es una perita en dulce, ni que usted es perfecto. Mijo/a, sea lo más realista y objetivo posible, comprenda que usted tiene virtudes fuertes y al mismo tiempo cosas que debe mejorar.
  2. Llorará y se sentirá una persona despreciable, pero, no se victimice tanto. Establezca unos límites a los cuales puede llegar su tristeza, recuerde que muchas veces involuntariamente afectamos la vida de las personas con nuestro sentir, intentemos mantener una buena vibra, tal como la que pregonamos tener en redes sociales. Ojo, no estoy diciendo que siempre esté bien porque como alguien muy inteligente me dijo “Uno no puede estar bien en todo momento, lo importante es recordar que las cosas buenas pesan más”.

En los momentos de crisis es muy importante que no esté solo, intente buscar con quien desahogarse, obviamente ahí usted creerá que está solo, pero tenga la certeza que de todo el mundo que usted conoce por lo menos 1 persona le va a ayudar. Nadie está solo.

Por último y para no hacer más larga esta vaina, no veamos las crisis del todo negativas. Como efecto post-crisis encontramos lo relacionado con la palabra de moda “Reinventar” Hayamos un nuevo rumbo que se construyó gracias a ese pesimismo emocional que lo puso a reflexionar y a evidenciar que debe crear algo nuevo, en usted, en su familia o en su empresa.