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Opinión

COLOMBIA CON C DE COBARDE

Redacción Enfoque

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Pauta Predial

Por: Juan Pablo Manjarrés Varón

La conmoción por la atrocidad cometida en contra de la niña indígena de 13 años que fue abusada por 7 uniformados, nos tiene a todos con los pelos de punta y es que no da para menos, pero, esperemos que no ocurra lo mismo de siempre. Hay violación, la condenamos, pero amparamos y callamos la premiación para los violadores; Para un claro ejemplo, Noguera, Sandino, Catatumbo, Londoño y Marquez. Triste, pero esa es la Colombia con C de corbarde que estamos creando ¿Seguiremos igual?

La comunidad Embera Chamí se abanderó en contra del acto reprochable y condenable que se realizó en contra de la niña de 13 años perteneciente a su agrupación, dicha menor fue violada por 7 militares que tenían el objetivo de proteger a la población. Y aquí es donde nos cuestionamos ¿Dónde queda la decencia de quienes integran las fuerzas públicas? Si los mandaron a cuidar, para qué hacen daño. Hay que estar muy dañado para cometer dicha barbaridad en contra de un ser tan inocente e importante como lo es un niño.

Pero a mi consideración está más dañado aquel que pase por la galleta actos como este y aún más, aquel que considere como un hecho acordado por la menor y sus violadores. Este acontecimiento nos debe servir para dejar de minimizar y dejar de olvidar las violaciones. No es la primera vez que violan y lastiman a un menor, y es triste saber que no será la última. Pero ¡Juemadre! ¿Cuántas violaciones más vamos a aceptar? ¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que despertemos?

Es que sabemos que estamos re mal – Pero en la olla – Cuando quienes violaron niñas, masacraron e hicieron infinito daño a la sociedad, estuvieron sentados con un sueldo de más de 30 millones, dándoselas de adalides de los infantes y de la moral. ¿Nombres y hechos? No los creo necesarios, pero todos ya sabemos de qué Catatumbo y Márquez se hablan.

Es el colmo que una congresista como Maria Fernanda Cabal, juzgue la veracidad del hecho. Es momento de despertar, es momento que nos unámonos los jóvenes y adultos en defensa de la niñez. Porque como un congresista lo dijo “Los políticos se olvidaron de ser personas”.

No esperemos más para actuar, a diario están masacrando seres inocentes y tengamos la certeza de que la cadena perpetua además de ser un pensamiento utópico no será la solución y mucho menos radicará la problemática ¿Queremos hacer algo para contribuir? Dejemos de crear una sociedad morbosa, dejemos de sexualizar a las personas. Y mejor, pongámosle la lupa a los entes de control infantiles y juveniles que se supone que deberían ser los primeros en actuar, pero fueron los últimos.

Colombia no puede seguir siendo cobarde, no se puede seguir promulgando odio pero tampoco se puede bajar el timón cuando de defender a quienes lo necesiten se hable. Necesitamos una nueva Colombia sin cobardía.

¿Reflexión?

No esperemos a que la violación o el acoso toque a nuestra puerta, apoyemos a las víctimas y fortalezcamos lazos para evitar que estos escenarios sigan ocurriendo.