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Opinión

¡A LOS GOLPES NO!

Redacción Enfoque

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Por: Juan Pablo Manjarres Varón

Estamos en una sociedad que se somete a un cambio constante, por ende, se están modificando aquellas conductas que son trabas para la construcción de una comunidad en la cual se respete la vida y se garantice un trato digno a los niños y jóvenes. Es momento de generar un cambio, llegó el momento de corregir sin correa y entender que la letra con sangre no entra.

En el congreso de la república se está debatiendo el proyecto de ley mediante el cual se prohíbe el maltrato físico o psicológico como método de crianza. Listo, bien es cierto que nadie manda en casa ajena, pero es que no podemos permitir que haya maltrato en los hogares colombianos, ya bastante violencia se está ofreciendo el exterior del núcleo familiar como para dar lo mismo en nuestros hogares.

Según estudios de la universidad de la Sabana, el 52% de los niños, niñas y adolescentes, reciben algún tipo de golpe como castigo. Lo curioso es que la mayoría de estos niños son más promiscuos, tienen mayor miedo y desconfianza a los demás, además. sufren de momentos depresivos con mayor frecuencia.

Un grave y frecuente error lo hemos evidenciado como mínimo 1 vez en nuestra vida, me refiero al nivel de autoritarismo cuando comienza a rayar con el exceso, este factor de mando lo que ocasiona es una fractura en la relación intrafamiliar, puesto que no existen canales de comunicación por medio del cual se le oriente de una manera efectiva, y es que pongámonos a pensar, si un joven se siente solo, la derecha es que busque compañía o refuerzo en alguien en el cual confíe, pero, si no confía en nadie, el pelado está pero jodido.

Para tener en cuenta. Sí, es probable que aprueben el proyecto de ley; y cuando esto pase debe usted tener en cuenta que, si se aprueba, no es para que se comporte a lo maldita sea, ni mucho más, al contrario, llegó el momento de demostrar que un hogar en el cual se cambi los enfrentamientos por amor y madrazos por tolerancia, da mayores frutos.

Por último. No nos acostumbremos al maltrato, a la violencia, a los malos términos. Comencemos a crear una sociedad en la cual una charla en el sofá se transforma más que una golpiza, construyamos nuevos métodos de crianza para así garantizar una vida sana y segura a nuestros niños.